Situación: La comunicación interna vivía en WhatsApp. El mismo mensaje circulaba en versiones contradictorias, la gerencia perdía credibilidad y cada persona nueva aprendía "cómo funcionan las cosas" preguntando a quien tuviera cerca.
Qué hice: Diseñé un plan de comunicación interna que ordenó los canales y definió cuál se usa para qué. Centralicé la información oficial en una intranet y creé un programa de educación interna sobre las iniciativas de la organización, que se convirtió también en la base del onboarding de personal nuevo.
Resultado: El onboarding bajó de más de una semana a dos días. Y cada mensaje pasó a tener una sola versión oficial, en un solo lugar.
Situación: La empresa cerraba clientes más rápido de lo que podía documentar sus procesos. Cada entrega y cada aprobación de cliente se retrasaba por documentación técnica que se producía desde cero, cada vez, y los requisitos de cumplimiento se atendían caso por caso.
Qué hice: En tres meses construí un proceso estándar para recibir y responder solicitudes de cumplimiento, un banco de plantillas listas para usar, y un flujo de producción de documentación técnica que el equipo pudo sostener por su cuenta.
Resultado: El tiempo de entrega y aprobación con clientes pasó de varias semanas a días.